sábado, 6 de julio de 2013

LA DWIGHTMARE CONTINUA

El culebrón Howard ha tocado a su fin. El pívot de la sonrisa eterna ha elegido Houston como destino final.

Ahora toca mantener la cabeza fría y no lanzar las campanas al vuelo. Howard no es sinónimo de anillo. Mucho se hablo del dúo Kobe-Howard el verano pasado, llegando a serles entregado el anillo antes de empezar la campaña, cuando, en definitiva, la hecatombe vivida este año por los Lakers es innegable.

Howard necesita, lo primero, madurar. No puede ser que alguien que aspira a ser el mejor pívot de la liga se esté de risitas en el banquillo mientras su equipo pierde de 20. Al amigo Dwight lo calificaría como al eterna promesa. Con un físico deslumbrante, se ha quedado en eso, en el jugador que lleva años aspirando a entrar en el TOP 5 de la liga. La publicidad que genera este jugador le permite mantenerse en la élite, estatus que perdería centrándonos únicamente en los números. Puede llegar a ser dominante pero, sinceramente, lo veo lejos. Los que tanto lo comparaban con Shaq se deben estar mordiendo la lengua.


En resumen, que nadie de a Houston por campeón de la NBA el año que viene. Como mucho, aspiraran a pasar de primera ronda en Playoffs. Y en cuanto a Dwight, ya veremos, pero, sinceramente, no me convence. Le faltan muchas tablas para ser uno de los grandes. 

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